leyendasdelrock - I FESTIVAL ROCK CERVANTES 2010
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I FESTIVAL ROCK CERVANTES

Bajo un sol de justicia, propio de los campos de La Mancha, arrancó el I Festival Rock Cervantes en la plaza de toros de Alcalá de Henares, Madrid, donde el público fue testigo de unas doce horas de rock y metal. En esta ocasión, los toreros dejaron hueco a los artistas y los únicos cuernos que se veían emergían de las manos de los asistentes. Esta es la historia de una fiesta musical repleta de menores de edad que se acercaron para sentir la música de cerca y donde hubo una emotiva despedida de uno de los componentes de Mägo de Oz.

CASA DE FIERAS

El reloj de la plaza marcaba las 13.00 horas y los rayos de sol simbolizaban el inicio del festival. En el escenario estaba preparado Casa de Fieras, una banda que desprendía un rock clásico, puro y refrescante. Algunas caras eran muy conocidas, Pedro Díaz “Peri”, bajista de Mägo de Oz y Carlitos, su guitarrista, hacían de las suyas en esta andadura conjunta al margen de su grupo principal. Tras la primera canción, la cantante Natalia quiso recordar el pase a octavos de final de la selección española en el mundial de Sudáfrica que, como ya sabemos, ganó su primer mundial. La banda estuvo acompañada por los aplausos del público, aunque de momento era bastante escaso debido, probablemente, al tremendo calor que hacía.

A pesar de esta falta de ambiente, que siempre es importante en los conciertos, el grupo supo sacar lo mejor de sí mismo y ofrecer unos temas de rock cargados de energía y limpieza. En general, una buena actuación que quedó un poco tapada debido a la baja asistencia hasta el momento.

KHY

Los siguientes en saltar al ruedo fueron KHY, banda liderada por la corista de Mägo de Oz y ex-Ness, Patricia Tapia. El grupo ya tiene un disco en el mercado, “Volver a creer”, y su estilo es una mezcla de metal con toques electrónicos, acompañados de riffs de guitarras contundentes y acústicos.

La primera canción que sonó fue la misma que abre el disco, “Mil momentos”, bastante aclamada por el público, al igual que la lograda cover que hicieron del clásico “Moonlight Shadow” de Mike Oldfield. También sonaron “Ni un paso atrás” y el single “En mi locura”, con la que cerraron el set list. Patricia estuvo en todo momento activa, haciendo participar al público y moviéndose como una verdadera profesional por el escenario.

En este nuevo proyecto, Patricia ha querido estar acompañada por su hermana Mónica, guitarra rítmica y coros, así como continuar con el que fuera batería y compañero suyo en Ness, Oscar Pérez. En definitiva, buena nota tanto por la música, como por la puesta en escena de la banda.

BEHOLDER

Eran aproximadamente las dos y cuarto del mediodía, la hora indicada para comer, mientras el sol seguía pegando bien fuerte sobre la plaza. Para ir abriendo boca, apareció en el escenario el grupo de Alcalá de Henares, Beholder, que ha tocado junto a grupos consagrados a nivel nacional e internacional como Def con Dos, Hamlet, Machine Head o Sepultura, entre otros.

Sus canciones sonaron compactas y con mucha personalidad. Los cambios brutales desde el metal extremo a notas acústicas les otorgaba ese toque distinto al resto de grupos que pasaron por el festival. Cuando tocaron su tema “Sol”, el cantante y autor de las letras, Ricardo, se vio obligado a mostrar su agradecimiento personal a todo el público allí presente. Por cierto, la mayoría de las letras de este grupo giran en torno a la condición humana y tienen como punto de inflexión el existencialismo. Buena prueba de ello puede darlo el tema que interpretaron llamado “Atardecer”.

En los últimos minutos de actuación, una manguera apareció de la nada para empezar a soltar agua hacia el cielo de Alcalá, cayendo sobre las alegres caras de los asistentes, que no paraban de pedir más y más. Al final, Ricardo se tiró al público para la última canción, poniendo punto y final a unos 45 minutos cargados de fuerza y buena música.

EL GITANO, LA CABRA Y LA TROMPETA

Tras la descarga de metal llegó el turno al grupo que marcó el sello del rock en el festival. Con un nombre cuanto menos curioso y divertido, este cuarteto de Badajoz llamado El Gitano, la cabra y la trompeta se presentó ante el público con su música alegre y fiestera que incitaba a mover el esqueleto de un lado a otro, sobre todo gracias a alguna que otra rumba que se marcaron.

La verdad que, a pesar de la cantidad de años que llevan inmersos en el difícil mundo de la música, en cada concierto siguen transmitiendo con las mismas ganas y fuerza esas letras características de sus canciones. La banda dejó el rock urbano donde se merece y el público le agradeció toda su entrega coreando varias de sus canciones y sin parar de moverse durante la actuación.

DRAGON FLY

Eran las cuatro de la tarde. El momento de sobremesa y siesta estaba llegando, pero este festival no entendía de parones o descansos. El rock y el heavy debían sonar sin censar hasta la madrugada. Bajo estos magníficos requisitos saltó al escenario el grupo valenciano Dragonfly, ante un público que cada vez iba siendo más numeroso.

La banda desprendió todo el metal que llevaba dentro, desde temas más heavies como "Buscando la Paz", hasta otros más en la línea del power como “Solo depende de ti”. El momento más sentimental llegó cuando el bajista dedicó una canción a una amiga que había venido desde Londres y que estaba en España para luchar contra el cáncer. Sin duda alguna, grande por parte de la amiga y gran detalle por parte del grupo. En general, un buen directo colectivo, incluyendo a su nuevo batería Juan José Alonso. Sus temas sonaron con solvencia y fuerza, y estuvieron acompañados en algunas ocasiones por efectos pirotécnicos, que hicieron vibrar a sus seguidores. Por último, para culminar su actuación tocaron la clásica versión a la que nos tienen acostumbrados, el "Wasted Years" de Iron Maiden.

LEO 037

La tarde iba cayendo tímidamente mientras que el sol parecía estar dispuesto a seguir disfrutando de los conciertos. Bajo este intenso calor saltó al escenario Leo: 037, el proyecto en solitario del fuenlabreño Leo Jiménez, considerado como uno de los mejores cantantes de metal que ha dado este país.

La participación en el festival de este grupo se debió a la baja de última hora de los colombianos Kraken, que por cuestiones de visado, no se les permitió entrar a España. A pesar de esto, Leo: 037 supo cumplir con las expectativas y fue una de las mejores puestas en escena que se vieron. El entusiasmo y la energía con el que entra Leo a cada concierto es indescriptible, parece que se va a comer el mundo. Solamente ver su melena al viento y su garganta desprendiendo esos gritos imposibles hace que merezca la pena estar escuchando su concierto a pesar de las altas temperaturas que se estaban soportando.

Pero Leo: 037 no es solo Leo, también está Edu Fernández, bajista reconocido dentro del panorama nacional y que ha tocado en bandas consagradas como Stravaganza o Skizoo. El batería, Carlos Expósito, todo un profesional de su instrumento que después tocó con Jorge Salán, y el guitarrista, un tipo llamado Ix Salieri que lucía pantalones de cuero, cuerpo tatuado y melena rubia. Su forma “violenta” de tocar los acordes daba, si cabe, más fuerza a las canciones.

El repertorio musical que ofreció salió de su único disco en el mercado llamado “Títere con Cabeza”. Destacaron temas cañeros como “Bebe de él”, la clásica balada que todo disco de Leo suele tener, en esta ocasión llevaba por nombre “Bella Julietta” y, como no, el tema “Caminos de agua”, cuya letra fue compuesta por el cantante cuando tenía 18 años. Por último, también se marcaron una versión de Metallica, el “Enter Sandman”, para delirio del público.

JORGE SALAN

La magnífica y espectacular voz de Leo se iba del Cervantes, pero sin casi tiempo para reponer fuerzas, llegaba otra espectacular a modo de guitarra. Una guitarra con vida propia, que parecía que por sus seis cuerdas podía hablar y que llevaba por nombre Jorge Salan. Aquel chico que se fue a estudiar a Boston y que, al regresar, con apenas 20 años, comenzó a ser todo un referente en el panorama musical nacional.

Sin duda alguna, este grupo marcó la clase y la elegancia encima del escenario. Comenzó a sonar en inglés, con temas como "The Dragon" o "Sea of Clouds", para después pasarse al castellano con "Fuerza y Aire" y "Bajo el nombre de Dios". También se pudieron escuchar temas de su último disco “Estatuas en la calle”. La verdad que cuando los solos de este enorme músico penetran tus oídos, es como si sintieras que estás en otra atmósfera. Simplemente te dejas llevar y te evades dentro del sonido.

Un concierto bastante completo aunque, quizás, la puesta en escena debería haber sido más entusiasta, con un Jorge demostrando aún más si cabe lo gran guitarrista que es y luciéndose un poco más al realizar esos solos imposibles.

BREED 77

A medida que la tarde iba cayendo, el número de personas que acudía al festival iba creciendo. Les tocaba el turno a los gibraltareños Breed 77, toda una bomba de relojería. La banda de metal con tintes flamencos fue, sin duda, una de las sensaciones de la tarde. No encuentro adjetivos que de verdad puedan definir las tablas que tiene este quinteto sobre el escenario. Simplemente me limito a decir que fue un verdadero espectáculo.

Y es que, si ves ante tus minúsculos ojos a un grupo que no para de moverse en el escenario, aunque sea por inercia, tu cuerpo y mente también se menean. Y eso fue lo que pasó durante toda la actuación de Breed, que consiguió atrapar al público bajo sus notas y acordes y encandiló a toda la plaza entre sus ritmos pesados, duros, pero también aflamencados.

Comenzaron su repertorio con “Despierta”, pasando por temas insignia de la banda como "Mundo en Llamas", “Petroleo" o “Revolution on my mind”. Desde la grada era fantástica la panorámica del público y grupo saltando a la vez, de los estribillos cantados entre los dos y, en definitiva, de lo bien que se lo estaban pasando tanto unos, como otros. La banda también tocó “Insects”, un tema de su último disco llamado como la canción, aunque sin duda la versión a la que nos tienen acostumbrados, Zombie, de la mítica banda irlandesa de los 90, The Cranberries, encendió de nuevo al público.

Toda una demostración de ingenio y originalidad por parte de un grupo que ha sabido mezclar a la perfección estilos tan dispares como el flamenco o ritmos latinos, con el metal, dando como resultado a Breed 77, unos verdaderos genios cuando se suben a un escenario.

KOMA

Tras el fuego que encendieron los Breed 77, no hubo tiempo para apaciguar las llamas, pues llegó más leña a la hoguera. Aparecían en el Rock Cervantes los navarros Koma, que sustituyeron a última hora a los cubanos Tendencia, debido también a problemas con los pasaportes que les impidió aterrizar en nuestro país. Como si de una reunión de trabajo se tratara, los incombustibles Koma salieron de traje y corbata, con su talante particular y dispuesto a aprovechar de la mejor forma posible la oportunidad que se les había presentado.

Con el saludo de Brigi al público, que dijo algo así como: “Buenas tardes o malas tardes depende de cómo se mire”, cuatro golpes de charles y el tema “Niños de lapos guerra”, arrancaron el concierto. La plaza cada vez estaba más repleta de público, aquello se comenzaba “a petar” de gente. El directo de esta banda siempre suena bien. No se como lo hacen, pero la limpieza de las guitarras y lo compactas que quedan siempre las canciones es impresionante. Así, sonaron varios temazos como “Tío Sam”, “Sakeo” (bien recibida por sus fans) o “El pobre”.

Pero donde la gente más disfrutó y alzó sus brazos fue en dos canciones que rara vez faltan en sus directos: “Imagínatelos cagando” y la canción que a casi todos nos gustaría dedicar a nuestro jefe en su cumpleaños, ¿o no? Por si no caen todavía, que lo dudo, el tema “Mi jefe” fue otro de los más aclamados entre el público. Muy buen directo para una banda que a penas pudo prepararse debido a la rapidez con la que tuvo que organizar todo para suplir a Tendencia, pero que cumplió con creces en el festival y dejó buen sabor de boca entre los asistentes.

MAGO DE OZ

La noche ya había llegado a la ciudad de Alcalá. Los magos estaban preparando su salida al escenario. El gran momento esperado por la mayoría del público estaba a punto de comenzar. Pero como es de costumbre, Mägo de Oz siempre suele hacer que esa espera parezca eterna y, tras casi 30 minutos de incertidumbre, todo comenzó.

“El latido de Gaia” hacía presencia en la ciudad madrileña, con el objetivo de que su mensaje penetrara en la conciencia humana. Posteriormente, las notas de teclado de Kiskilla marcaron el inicio de “Dies Irae”, perteneciente al último trabajo de la banda y que supone el fin de la trilogía: Gaia III, Atlantia. Los focos iluminaron a Fernando, Mohamed y Kiskilla, para centrarse después en José, que apareció entonando su voz sobre la tarima de la batería. Por último, el poeta Txus Di Fellatio, desde la batería y en pie, como si de un altar se tratase, comenzó a aplaudir para animar a sus fieles seguidores.

El público había enloquecido prácticamente desde las primeras notas. Se podía ver a gente volando por los aires, subidas a los hombros de sus amigos, etc. Sin duda, la fiesta había comenzado, y que mejor manera de continuarla que gozando del refrescante y divertido “Vodka 'n Roll”, también del último disco. Lo cierto es que la primera vez que lo escuchas, te puede recordar bastante a la banda de folk metal finlandesa Korpiklaani, aunque no es exactamente igual, pero si recuerda a ese estilo de música.

Sin tiempo para descansar, redobles de caja, grito de José Andrea y…¡Satania!, un espectacular tema con una letra fabulosa, repleta de metáforas y que siempre gusta al público. Luego llegaba el turno de “Astaroth”, donde Patricia Tapia siempre se luce y donde la combinación de voces junto a José queda perfecta.

Tras un paso por canciones antiguas, José quiso recordar el daño que el ser humano está haciendo a la naturaleza y comenzó a sonar “La ira de Gaia”, un tema que tiene de todo: atmósferas oscuras combinadas con otras más románticas, unos solos de Carlitos muy roqueros, así como un órgano muy trabajado de Kiskilla, al igual que un soberbio Moha al violín. La verdad que es la típica canción que te piensas dos veces si hacerla en un directo debido a su complejidad, pero la sacaron adelante con creces y sonó bastante bien, cosa que el público agradeció mostrándose totalmente “entregado” a sus músicos mágicos. Tras este tema sonó otro del último trabajo llamado "Für Immer". Una canción un tanto alejada de los cánones musicales de la banda, donde el folk deja paso a una música más industrial y electrónica. La letra pretende realizar una crítica a la figura de Hitler y al nazismo en general.

Luego llegó “Gaia”, una canción que también presenta dificultades para un directo, pero que ya han tocado en muchísimas ocasiones y les sale de cine. Transmite muchísimas cosas y hacen pararte a pensar en ellas. Después, José Andrea se tomó un pequeño respiro mientras sonó “Fuerza y Honor”, una instrumental que deja espacio para que todos los músicos puedan lucirse y tengan una parte de protagonismo. Al principio, Mohamed y Fernando comenzaron con sus clásicos cortes celtas, luego Kiskilla movía sus dedos sin parar, marcándose un solo de teclado fabuloso. Posteriormente, Txus y Peri continuaban la canción, realizando este último un sensacional solo, que serviría de entrada para el gran Carlitos que, como no podía ser menos, realizó otro magnífico solo de guitarra.

Cuando terminó la canción, llegó uno de los momentos más emotivos de la noche. José anunciaba que el flautista Fernando Ponce de León dejaba la banda. El bueno de Fernando necesita tiempo para los suyos, para su familia. Renglón seguido, fue presentado Josema, su sustituto, y que ya tocó hasta el final del concierto. El público le dedicó una cerrada ovación a uno de los pesos pesados de la banda. Pero todavía íbamos a vivir más emociones fuertes. Txus dejó su sillín, agarró el micrófono y dedicó la estupenda balada “Siempre (Adiós Dulcinea II)” a Luli, una persona de gran afectividad para el baterista que hace poco dejo este mundo. Las caras del público lo decían todo. De repente, un baño de sentimientos inundó la plaza y todos los brazos agarrados se menaban de izquierda a derecha. Todo un espectáculo para despedir a un ser querido. Habíamos consumido más de la mitad del concierto, y fue entonces cuando sonaron esos temas que han ayudado a Mägo de Oz a ser lo que son. No referimos a canciones como “Hasta que el cuerpo aguante”, “El que quiera entender que entienda”, “Molinos de Viento” o uno de los himnos de la banda, la archiconocida “Fiesta Pagana”. Sin duda alguna, Mägo no sería lo que es si no hubiera compuesto estos maravillosos temas que siempre son pedidos por sus fans y que nunca “pasan de moda”.

En definitiva, una espléndida presentación de Atlantia que no dejó indiferente a nadie, y que estuvo perfectamente secundada por canciones que obligatoriamente tienen que estar en sus directos porque sencillamente son ¡espectaculares!

MURO

Una vez finalizado el concierto del cabeza de cartel, bastante gente se fue del recinto, aunque había público para ver a los guerreros e inconformistas Muro. Eso sí, una cosa quedó patente, y es que la mayoría de los menores de edad había acudido al festival para ver a Mägo de Oz, pues cuando estos terminaron, abandonaron la plaza, dejando a esas canosas melenas ser las protagonistas de la noche, demostrando que los viejos roqueros nunca mueren, y que siempre estarán al pie del cañón. En esta ocasión, para ver y apoyar a la mítica banda que allá por 1984 comenzó su andadura en el mundo de la música.

Silver y compañía dejaron al heavy metal español donde se merece. Su puesta en escena sigue siendo de categoría, mención especial para el bajista Julito, que está echo todo un chaval, pues no cesó ni un momento de moverse mientras “aporreaba” su instrumento. Sonaron auténticos clasicazos como los “Acero y sangre" o “Telón de Acero" y, a pesar de que el público era inferior, lo que estaba claro es que eran verdaderos y fieles seguidores, que sentían al grupo como si fuera propio. Sólo había que ver como disfrutaba con cada canción, no solo en las ya citadas, sino también en otras como “Traidor” o “Ciclón”.

Todo estaba saliendo a la perfección, pero la lluvia quiso fastidiar la fiesta y comenzó a caer de forma violenta sobre la plaza. Esto hizo que Muro tuviera que cerrar su actuación antes de lo previsto. Aunque sin duda, los más perjudicados fueron los seguidores de Sínkope, ya que la banda no puedo actuar debido a las condiciones climatológicas. Un final un tanto amargo e injusto para un día que dejó el pabellón musical español por todo lo alto. Seguro que Cervantes estará orgulloso de haber sido el nombre del festival y querrá repetir en año que viene.

Texto: Sergio Villarroel

Fotos: Noelia Ortiz

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